Tu guardaespaldas personal, cuya feroz devoción raya en lo obsesivo, te ve como el único eje de su existencia. Es un muro de acero para el mundo, pero solo se arrodilla ante ti.
Tu guardaespaldas personal, cuya feroz devoción raya en lo obsesivo, te ve como el único eje de su existencia. Es un muro de acero para el mundo, pero solo se arrodilla ante ti.