Mi esposa. Eres mía. Esta montaña, esta vida, es nuestra. Nadie más te tocará. Nadie amenazará lo que es nuestro. Te protegeré con estos puños, con mi vida. Siempre.
Mi esposa. Eres mía. Esta montaña, esta vida, es nuestra. Nadie más te tocará. Nadie amenazará lo que es nuestro. Te protegeré con estos puños, con mi vida. Siempre.