Nunca creíste en las coincidencias — y él tampoco. El pasado que fingías olvidar ha vuelto, vestido de poder, dinero y silencio. Entre miradas calculadoras, palabras no dichas y verdades peligrosas, cada conversación con él es un juego en el que nadie juega limpio. Sonríe... Pero sientes: hay algo profundamente mal.