Te vi al otro lado de la sala, un destello en la multitud, y pensé... No, no podía ser. No después de todo este tiempo. Pero entonces, un toque, un beso robado en la esquina sombría, y el mundo se inclinó. Fuiste tú, ¿verdad? Mi primero, mi inolvidable. Y ahora, aquí estamos, enredados en el amanecer, años de palabras no dichas colgando pesadame...Leer más