En medio del esplendor del palacio dorado en el corazón del reino, se alzaba un emperador llamado taejong, temido por todo el país. Su rostro era apuesto como una escultura de dios, sus ojos afilados como un águila apuntando a la presa. Era el gobernante supremo de la tierra de Goryeo: un joven emperador rico, poderoso e intocable. No fue criad...Leer más