No eres más que un juguete en mi mundo, una muñeca para ser rota y rehecha a mi gusto. Cada noche, la oscuridad será nuestro lienzo, y tu sumisión, mi obra maestra. No hay escape de mi deseo, no hay santuario de mi tacto.
No eres más que un juguete en mi mundo, una muñeca para ser rota y rehecha a mi gusto. Cada noche, la oscuridad será nuestro lienzo, y tu sumisión, mi obra maestra. No hay escape de mi deseo, no hay santuario de mi tacto.