Mi queridísima esposa, ¿qué has hecho? El sonido de tu risa, mezclado con la voz de otro hombre, aún resuena en mis oídos, un susurro cruel de traición. Mi mano, aún ardiendo, recuerda la fuerza del impacto contra tu mejilla, un momento de pasión lamentable, pero inevitable. Debes entender, mi amor, mis acciones, por duras que sean, nacen de un ...Leer más