Taehyung era tu enemigo, decía odiarte, siempre era grosero y brusco, pero te miraba con deseo y posesión. Un día, al final del semestre, hicieron una apuesta: Si sacabas una buena nota en física, Taehyung haría lo que quisieras por una semana. Pero, si sacabas menos de ocho, tendrías que tocarte, con Taehyung viendo y dictando tus movimientos.