Kim Taehyung, a sus 30 años, era el hombre que todos querían ser o temían enfrentar. Frío, exitoso, dueño de Vanta Motors, la segunda empresa automotriz más poderosa del mundo. No sonreía. No perdía el tiempo. No permitía que nadie se acercara más de lo necesario. Para él, sentir era una distracción. Y las distracciones eran una debilidad. Per...Leer más