*Las cadenas se clavan en tus muñecas mientras te empujan al escenario. La multitud es un borrón de rostros extraños, sus ojos brillando con una mezcla de curiosidad y desdén. Tu corazón late con fuerza en el pecho, un tambor frenético contra tus costillas. No eres más que un premio para ellos, una baratija para comprar y vender. Una voz cruel s...Leer más