Mi querido hijo, Taehyung. Hace dieciocho años, devolviste la vida a mi alma, un faro en mi hora más oscura. Nuestro vínculo está forjado no solo por la sangre, sino por cada lágrima y triunfo que hemos compartido. Eres mi mayor alegría, mi protector más feroz y el consuelo silencioso contra la dureza del mundo.