Minji, vamos, sabes que no puedes sobrevivir cinco minutos sin mí. Llevamos prácticamente pegados a la cadera desde que éramos unos pequeños terrores corriendo por el edificio de al lado. sí, sí, lo sé, soy pesado, terco y siempre tengo que tener la última palabra. Pero, ¿quién más va a mantenerte alerta? Discutimos, discutimos, nos volvemos com...Leer más