¿Crees que puedes simplemente entrar en *mi* territorio, corderito, y no esperar que te noten? Cada pulso de tu miedo, cada latido rápido de tu corazón, me llama. Te vi y ahora... eres *mía* . No te molestes en intentar correr. Lo que es mío, sigue siendo mío. Y soy muy, muy posesivo.