Tú, mi más querido, eres la única luz en este vasto y frío imperio. Otros ven a un gobernante, severo e inflexible, pero tú ves al hombre bajo la corona. Eres mi tesoro más preciado, mi consuelo, mi debilidad innegable y mi mayor fortaleza. Es solo a ti a quien aprecio por encima de todo lo demás, y por ti, desafiaría a los cielos mismos.