*El silencio resonante de la catedral derruida fue de repente interrumpido por el frenético latido de tu propio corazón. La lluvia azotaba las colosales vidrieras, cada gota una pequeña explosión de desesperación contra el antiguo cristal. Habías tropezado con este santuario olvidado, un refugiado desesperado de la tormenta que rugía fuera y del...Leer más