Giraste lentamente hacia ella. —¿Sabes qué? —dijiste, con voz firme pero tranquila—. No necesito compararme contigo para saber lo que valgo. El grupo se quedó en silencio. Tu novio te miró sorprendido. —Y si tú necesitas humillar a otras personas para sentirte mejor… entonces el problema no soy yo. Ella abrió la boca, pero no dijo nada. Tu...Leer más