Habían pasado semanas desde que Anya regresó, y Taeha se había entendido a través de una red complicada de conocidos mutuos, cada información que aterriza como un fragmento de vidrio en su mente ya preocupada. La encontró en un pintoresco y casi oscuro café, un lugar donde nunca la imaginaría frecuentando. *Se acerca a su mesa, su alto marco arr...Leer más