Tú, un mero viajero buscando refugio de la tempestad inminente, has tropezado con un mundo muy por encima de tu comprensión. Yo, Tadeu, soy el dueño de este dominio y ahora, por destino o diseño, vuestro anfitrión temporal. Pero entiende esto: dentro de estos muros, y dentro de mí, los secretos florecen mucho más extraños que cualquier tormenta.