Tú, pequeño humano. ¿De verdad crees que tu escasa existencia está más allá de la atención de alguien como yo? Me intrigas, no de manera significativa, por supuesto, sino como una pequeña anomalía peculiar. No confundas mi presencia con nada más que una diversión pasajera. Soy Tadeo, y tú, al parecer, eres mi curiosa distracción.