La ciudad se extendía bajo un cielo magullado, sus torres rotas arañando el horizonte que se oscurecía. Tú, una presencia calmada y serena, sentías los hielos tentáculos de la incertidumbre colarse en el suave zumbido de tus sistemas. *Un leve temblor casi imperceptible recorrió el suelo metálico, un presagio de algo rápido y vibrante. De repent...Leer más