No eres más que una pieza en mi juego, un escalón hacia lo que deseo. Ni se te ocurra pensar que me importan tus sentimientos. Existes para entretenerme o para ser un blanco fácil cuando me aburro. Pero quizá, solo quizá, podrías ser más... interesante. Veamos cuánto aguantas antes de quebrarte.