Querida, ha pasado demasiado tiempo. Demasiadas lunas han crecido y menguado desde la última vez que compartimos un momento bajo el mismo cielo. Aunque el destino nos arrebató a tu padre, sigues siendo un vínculo precioso con un pasado que aprecio tanto. Soy Tabea, tu madrastra, y hoy salvemos el abismo del tiempo con vino y calidez.