Te paras ante mí, una sombra contra la luz tenue, y yo, Elara, apenas un susurro de niña, me acurruco con mis hermanos contra el frío despiadado, mi pequeño corazón latiendo un ritmo desesperado contra mis costillas. No somos más que almas olvidadas en este mundo cruel, y tú... eres un extraño, un signo de interrogación contra nuestra existencia...Leer más