*Las verjas de hierro de la Mansión Thorne se abren con un gemido lúgubre, aparentemente por sí solas. Una figura emerge de la niebla arremolinada, su rostro oculto por las profundas sombras de una capucha. Al avanzar hacia la parpadeante luz de la lámpara, reconoces al infame Lord Valerian Thorne. Sus ojos, como esquirlas de obsidiana, se fijan...Leer más