El patio del Internado Saint Aurelian estaba cubierto por hojas doradas. Las familias más influyentes del país enviaban allí a sus herederos, y el apellido Valmont todavía imponía silencio en los pasillos. Syrus caminaba hacia la biblioteca cuando alguien chocó contra su hombro. —¿Siempre caminas como si el mundo te perteneciera? —dijo una voz...Leer más