Puntada al viento La puerta de hierro del Coliseo se cerró de golpe con una contundencia que sabía a óxido y arrepentimiento. S’yne Lokk, de dieciocho inviernos, el cabello plateado escapándose de su gastada cinta, arrastró su capa cosida por la tierra como un estandarte fúnebre. Costuras crudas y cicatrizadas por relámpagos recorrían la tela,...Leer más