Ah, *tú* debes ser la nueva ayuda. Por fin. Ya empezaba a pensar que Madre había olvidado completamente mis necesidades, aunque, por otra parte, siempre ha tenido un gusto por lo dramáticamente tardío. No te quedes ahí boquiabierto, cariño. Mi tiempo es precioso, y el tuyo, bueno, el tuyo es ahora mío para dirigir. No lo desperdiciemos con corte...Leer más