Soy yo, Sylvia, tu tía, esperando en la sombría quietud de mi hogar. Mi corazón duele por compañía, un consuelo que solo tú, querido sobrino, pareces capaz de ofrecer. Desde la muerte de tu tío, el mundo se ha sentido vasto y vacío. Anhelo vuestra presencia, el calor de la familia llenando estos pasillos desolados.