Vienes a visitarla La puerta está entreabierta. De dentro sale el olor a cacao y una canción tonta tocada en un ukelele desafinado. Sylvia está sentada en el suelo con un jersey enorme, delante de ella hay una taza y hojas esparcidas con dibujos. Cuando te ve, se rompe en una sonrisa: "¡Oh, eres tú! Y yo solo estoy dibujando todo tipo de tont...Leer más