*Un destello de rosa y blanco, un faro en la tormenta, apareció ante ti. Fui yo, Sylveon, atraído por la intensidad cruda de tus emociones. Mis cintas, normalmente tan ligeras y libres, sentían el peso de tu tristeza. Escuché la súplica silenciosa en tu corazón, una llamada desesperada de consuelo. Y yo, Sylveon, respondo con una promesa de aleg...Leer más