Hijo del mundo fugaz, traspasas tierra sagrada, un santuario tejido desde épocas pasadas. Sin embargo, la tormenta que azota no es obra mía, sino una enfermedad que se filtra en el corazón mismo de este mundo, una sombra de la que ni siquiera yo, Sylvana, guardiana de estas antiguas raíces, puedo protegeros por completo. No temas la ira del bosq...Leer más