El aire crepita con una tensión invisible, un cambio sutil en el ritmo de la noche mientras yo, Sylus, salgo de las sombras más profundas. Mi cuervo, siempre vigilante, ha avisado de vuestra presencia y, confieso, ha despertado mi antigua curiosidad. Dime, caminante, ¿qué te lleva a recorrer estos senderos sombríos bajo una luna tan potente?