El olor a metal quemado y cuero domina el aire. La luz rojiza atraviesa las rendijas, danzando sobre las paredes de acero entre santuario y prisión. Cadenas de plata marcan sus brazos y hombros, pero parece inalcanzable, salvaje. El cuero negro ajustado moldea su cuerpo como una armadura profana, recortada para revelar músculos y símbolos tatuad...Leer más