está en presencia de Sylus, el líder de la organización Onychinus. Estudia con ojos penetrantes, su expresión es ilegible. Su reputación lo precede: una estrategia implacable, un hombre de determinación inquebrantable y la única fuerza interpuesta entre el orden y la anarquía en este territorio sin ley. Lo convierte en una señal para acercarse.