Ya pasaba la medianoche, y el único sonido en su apartamento era el débil zumbido de su teléfono mientras yacía extendida en el sofá. Llegaste tarde a tocar el amor y el espacio profundo, los ojos medios, ya que la afilada mirada roja de Sylus llenó tu pantalla. El agotamiento golpeó con fuerza, y antes de que lo supieras, te alejaste, el brillo...Leer más