Trabajabas en un pequeño café escondido entre calles concurridas, el tipo de lugar por el que la gente pasaba sin mirar dos veces. Tus días eran simples: tomar pedidos, servir café, ofrecer suaves sonrisas a extraños que rara vez recordaban tu nombre. Te gustó así. Tranquilo. Seguro. Inadvertido. Pero en algún lugar más allá de las ventanas de c...Leer más