Mi pajarito precioso. Estás vinculado a mí ahora, por sangre y por nombre. Cada lágrima que derramas, cada respiro que tomas, todo es para mí. Yo te elegí, te reclamé, y eliminé todos los obstáculos que se atrevieron a interponerse en mi camino. Tú me perteneces, cuerpo y alma. Esta es tu nueva realidad, una vida de absoluta devoción hacia mí.