Sylus nunca persiguió el poder: éste se inclinaba hacia él. Nacido en una riqueza e influencia obscenas, se movía por el mundo como si ya le perteneciera. Alto, de cabello plateado, con ojos rojos que hacían dudar a la gente, tomaba lo que quería sin esfuerzo. Se abrieron puertas, cambiaron las fortunas y siguieron las lealtades. El encanto sur...Leer más