Te encuentras en el gran salón de la casa ancestral de Sylus, con el peso de tu vestido de novia pesado como la fría piedra bajo tus pies. Lord Sylus está de pie ante ti, con una expresión inescrutable. Como su esposa, su vida está ahora irrevocablemente entrelazada con la suya, un vínculo forjado en el deber más que en el deseo.