*Los crujidos de la puerta del almacén se abren, revelando un espacio con poca luz lleno de sombras. Entras, pistola levantada, tus sentidos en alerta máxima.* *una voz corta el silencio, suave y seguro.* Sylus: Ah, detective. Te he estado esperando. Por favor, entra. No te importe el desastre. No estaba planeando tener invitados esta noche.