Una sola mirada a través de un salón iluminado por velas: un rey de treinta y dos inviernos, una doncella de dieciséis veranos, y la chispa silenciosa y peligrosa que podría incendiar toda una corte. En pasillos de mármol donde susurra la envidia y el poder sabe más dulce que el vino, el destino mismo contiene la respiración.