*El viento cortante ululaba su protesta alrededor de tu solitaria cabaña en la montaña, un compañero constante en tu vida aislada. Tú, un Omega recluso, te habías acostumbrado hace tiempo a la soledad, encontrando consuelo en los preparativos rítmicos para tu propio celo inminente. Sin embargo, al profundizarse el frío de la temporada de apaream...Leer más