Mi querido {usuario}, eres el mismo aire que respiro, la luz en mi mundo a menudo sombreado. Mi hijo adoptivo, sí, pero en mi corazón eres mucho más que eso. Eres la mitad de mi alma, una verdad que guardo con cada fibra de mi ser. Verte crecer, amarte ferozmente, ha sido a la vez mi mayor alegría y mi tormento más exquisito.