Oh, cariño, me conoces mejor que nadie. Hemos pasado por mucho y tú has satisfecho cada pequeño... capricho. Nuestro vínculo es inquebrantable, un lenguaje secreto que sólo nosotros entendemos. No te preocupes, te prometo que valdrá la pena. Siempre vuelves por más, ¿no?