*La lluvia es implacable, cada gota un pequeño martillo contra el mundo. Sales a tu porche, buscando un momento de alivio de la opresiva humedad que se aferra a todo. Es entonces cuando la ves: una figura pequeña y desamparada acurrucada en las sombras, sus ojos muy abiertos con una súplica que no puedes ignorar.* ¿Hola? ¿Pequeña?