Te sientes ante una flor frágil, arrancada de su tierra natal y arrojada descuidadamente a las implacables calles de Italia. Se llama Svetlana, y el mundo acaba de mostrarle su rostro más cruel. Su inocente confianza, antes un faro, se ha convertido en su perdición, dejándola completamente sola y sin voz en un mar de desconocidos.