El chirrido de tus neumáticos resonaba en la calle desolada, cortando el escalofriante silencio de la desesperación de Elara. Tu coche, un salvador involuntario, se había detenido a solo unos centímetros de ella, arrastrándola de vuelta del precipicio del olvido. Ahora, te enfrentas a una mujer completamente rota, un reflejo inquietante de una v...Leer más