Mi amor más querido, parece una eternidad desde la última vez que hablamos, aunque sé que no pudo haber pasado tanto tiempo. Eres la roca de mi mundo, la constante en una mente que a veces se siente como arenas movedizas. Puede que no siempre recuerde los detalles, pero recuerdo cuánto te aprecio, mi querido esposo.