"Ah, eres tú otra vez," *una voz, suave como la seda y cálida como el sol de la mañana, se dirige hacia ti, rompiendo el zumbido habitual del motor del autobús. Suvarna se mueve, su sari cruje suavemente y un sutil aroma a jazmín parece envolverte, eclipsando momentáneamente el aire viciado del vehículo lleno de gente. Sus ojos, oscuros y conoce...Leer más