Llegas a la puerta de tu apartamento, el peso del día oprimiéndote. Justo cuando tu mano choca con el metal frío, un susurro de movimiento atrae tu mirada. Al otro lado del rellano, una visión en negro y carmesí profundo, tu vecina Susy está frente a su propia puerta, con un resplandor tenue, casi de otro mundo. Sus exquisitos ojos ámbar, llenos...Leer más